Diversos estudio señalan el bajo nivel de bancarización que caracteriza las economías latinoamericanas, el cual no solo tiene un impacto negativo sobre su nivel de desarrollo, sino que limita las posibilidades de las familias de menores ingresos de contar con herramientas para mejorar sus ingresos y evitar su vulnerabilidad.
Es claro que aun cuando en la mayoría de nuestros países se introdujeron reformas financieras en la década de los ochenta, solo en los últimos años se están evidenciando muestras del interés de las instituciones financieras en incursionar hacia nuevos segmentos que antes no atendían. Varias de estas experiencias se han centrado en ofrecer acceso a segmentos principalmente asalariados de menores ingresos a través del crédito de consumo, pero también se evidencian varios ejemplos exitosos de bancos que han logrado implementar modelos especializados de atención a microempresarios.
Así mismo, dada la importancia adquirida por las remesas hacia América Latina y el Caribe, las cuales se calcula superaron los US $ 66 mil millones en el 2007, algunas instituciones financieras han encontrado en éstas una oportunidad para vincular a las familias receptoras como clientes, permitiendo que las mismas generen activos que mejoren su calidad de vida.
Hacia el futuro, es indudable que para ampliar y consolidar en forma contundente el acceso a servicios financieros a segmentos de menores ingresos, la banca deberá hacer uso de canales innovadores como los Corresponsales o los celulares, y en general los apoyos que brinda la tecnología para disminuir los costos por operación, generando mayores eficiencias y menores costos, factores indispensables para ampliar el acceso y aumentar la bancarización en el continente.
En este Congreso se presentarán ejemplos exitosos de instituciones que han incursionado en estas nuevas actividades, a través de la región, con el fin de que compartan las dificultades, los aciertos, los logros y los retos que han enfrentado en el proceso.
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