El Lavado
de Dinero tiene un efecto
devastador en el bienestar
económico, político y
social de un país, ya
que distorsiona las decisiones
comerciales, aumenta el
riesgo de quiebra bancaria,
quita al gobierno el control
de la política económica,
vulnera y debilita la
reputación de una nación
y expone a sus residentes
a toda clase de actividades
delictivas. Dada la sofisticación
de los métodos empleados
actualmente para lavar
dinero se requiere de
un alto nivel de cooperación
internacional para mantenerlos
a raya.
El dinero sucio tiende
a buscar lugares oscuros:
países que tienen regulaciones
laxas, instituciones débiles
o que no son capaces de
aplicar la ley. Esos son
excelentes lugares para
realizar transacciones
bancarias, si uno es un
delincuente.
La cooperación internacional
contra el lavado de dinero
juega un papel de vital
importancia para frenar
el efecto corrosivo en
la sociedad, la actividad
comercial y el gobierno,
aun cuando ningún esfuerzo,
por grande que sea, erradicará
ese delito.
Algunos acontecimientos
importantes se han producido
en tiempos recientes,
que han cambiado sin duda
alguna el panorama de
la estructura del sistema
financiero mundial, debido
a los grandes esfuerzos
que se han llevado a cabo
para prevenir el delito
del lavado de activos.
Uno de los instrumentos
que ha tenido mayor éxito,
ha sido el trabajo realizado
desde 1989 por el Grupo
de Acción Financiera GAFI
con la fijación de "Las
Cuarenta Recomendaciones"
en el cual se fijan pautas
a todos los gobiernos
para que se comprometan
a actuar en la misma dirección
y al mismo ritmo y ha
sido motivo de presión
mutua para poner en práctica
dichas pautas.
A continuación haremos
un recorrido sobre las
acciones internacionales
que se han emprendido
y se siguen emprendiendo
de manera sostenida y
vigorosa en la lucha contra
este flagelo:
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